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Campania entre paisajes, historia, cultura y una tradición gastronómica que el mundo entero envidia

Un clima siempre suave, una naturaleza exuberante que enmarca paisajes impresionantes, pueblos vírgenes y costas de cuento: es Campania, una región que resume siglos de culturas, entre Occidente y Oriente, en una única joya mediterránea conocida por su incomparable hospitalidad. Un destino para el alma, los ojos y el paladar.

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Nápoles

Desde el encanto del paseo marítimo, con el Vesubio asomando, hasta el centro histórico repleto de vida y de belleza. Nápoles es una ciudad abrumadora. El hecho de haber sido el lugar de encuentro de diversos pueblos la ha marcado profundamente, desde la más remota antigüedad, haciendo de Nápoles una fuente de cultura. Basta con pasear por sus calles, llenas de tesoros artísticos y arquitectónicos, para darse cuenta de ello. Es una ciudad con una magia única, que incluye atractivos naturales. Desde la cocina hasta el entretenimiento y los estímulos de todo tipo: es imposible aburrirse.

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Caserta
Caserta

La historia de esta ciudad de Campania, durante largos siglos equiparable a la de muchos otros pueblos medievales encaramados a un relieve de los Apeninos, dio un giro importante en 1752. Ese año, el rey de Nápoles, Carlos de Borbón, compró una inmensa zona llana a los pies del pueblo de Casertavecchia. El rey deseaba trasladar hasta aquí, en un contexto bucólico y exuberante, su residencia principal, motivo por el que ordenó construir un gran palacio real y un inmenso y frondoso jardín. Así nació el impresionante sitio cultural que conocemos hoy con el nombre de Palacio Real de Caserta. Alrededor de esta obra maestra arquitectónica, protegida por la Unesco, se desarrolló la Caserta moderna, que en la actualidad es una importante capital de provincia. Especialmente entre los siglos XVIII y XIX, Caserta se enriqueció con suntuosos edificios burgueses, agradables calles peatonales, plazas monumentales y una majestuosa sede catedralicia. Hay dos lugares que vigilan desde arriba la ciudad, justo al norte del centro histórico, que merecen una visita en profundidad. Por un lado se alza el complejo de San Leucio, un sueño industrial inacabado de Fernando IV de Borbón. Por otro, un poco más al este destaca el núcleo original de Caserta, Casertavecchia, que si bien ha ido perdiendo importancia histórica a lo largo de los siglos, no deja de sorprender a los viajeros que suben por sus callejuelas en busca de tesoros artísticos y culturales.

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Benevento
Benevento

Ciudad bella y al mismo tiempo compleja, Benevento está radicada desde hace milenios en el interior de lo que hoy es la región de Campania, a más de sesenta kilómetros de Nápoles. En general, hoy en día se puede llegar cómodamente desde buena parte de las regiones italianas, con trenes de alta velocidad, en avión o por autopista. Buscando respuesta a la cuestión que plantea su complejidad material (callejones, espacios abiertos, patios, escaleras, arcos, lápidas, cipos romanos y palacetes barrocos que la historia ha acumulado), se puede empezar por una visita al Museo del Sannio, que recorre los acontecimientos de la región histórica. Pero probablemente sería una elección demasiado radical: primero es aconsejable vivir la ciudad, y después, su museo. Donde las cosas pueden parecer particularmente serenas es en Corso Garibaldi, un eje urbano amplio y muy apreciado (léase «muy paseado»), que sin duda se enorgullece de sus tiendas, de Santa Sofía, en el tramo intermedio, de la Rocca dei Rettori, en un extremo de la calle, y del arco de Trajano, al final de una breve travesía, pero tal vez el mayor orgullo sea su Caffè Strega. Carteles de autor con damas ligeras de ropa (¿brujas?) en las paredes y mesas donde se conversa amablemente o incluso se estudia (Benevento es también una importante sede universitaria) rodean botellas del licor símbolo de la ciudad. Hay más, por supuesto: por ejemplo, la catedral, o un toque de arte contemporáneo de Mimmo Paladino cerca del Museo del Sannio. También habría que recordar la leyenda de que Benevento fue fundada por Diomedes, un griego errante veterano de la guerra de Troya. Sin embargo, no exageremos: tampoco es necesario incomodar a Diomedes.

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avellino
Avellino

Naturaleza, arte y fe en la verde Irpinia En la naturaleza aún virgen de Irpinia se entrelazan tranquilidad, belleza e itinerarios entre arte, fe y naturaleza. La cuenca avelinesa está silueteada por los montes Picentinos y salpicada de castillos, abadías y pueblos por descubrir, como la hermosa localidad de Monteverde. Los bosques de Serino son el escenario perfecto para un pícnic. Los amantes de la naturaleza podéis zambulliros en el remanso del lago Conza, explorar la cueva de Caliendo o dejaros hechizar por las cascadas de Calabritto. En Avellino, admira la plaza della Libertà con el palacio episcopal y descubre la torre del reloj, con sus 36 metros de altura, y la majestuosa catedral dedicada a Santa Maria Assunta y San Modestino. En la mesa, disfruta de los ñoquis, la sopa de alubias y castañas, el caciocavallo colgado, los pimientos rellenos y los vinos de la zona: Taurasi, Greco di Tufo y Fiano di Avellino. El corazón del turismo religioso de la zona es el santuario de Montevergine, un complejo monástico construido en 1126 a 1270 metros de altitud. Se puede llegar a pie desde Ospedaletto d'Alpinolo o en funicular desde Mercogliano. Otro espléndido complejo monástico es la abadía de Goleto, en Sant'Angelo dei Lombardi. El castillo de Avella, de origen longobardo, y el castillo normando de Ariano Irpino abren una ventana a tiempos lejanos y dominan los valles. El castillo medieval de Rocca San Felice está vinculado a la leyenda del fantasma de Margarita de Austria que vaga por él en las noches de luna llena.

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Salerno
Salerno

Naturaleza e historia entre el mar y la montaña Con vistas al mar Tirreno, la provincia de Salerno cuenta con algunos de los destinos turísticos más populares y apreciados de Italia. El centro histórico de la capital, recuperado tras los daños causados por el terremoto de 1980, conserva intacta su estructura medieval original, cuyo mejor ejemplo es la Catedral, construida por el príncipe normando Robert Guiscard. Detente también en la Iglesia de la Annunziata con su hermoso campanario barroco, el Castillo Arechi, la iglesia de S. Pietro a Corte y la plaza Flavio Gioia, conocida como la Rotonda por su característica forma en la que se abre la Porta Nova, puerta monumental reconstruida en el siglo XVIII. No faltan espacios verdes en la ciudad, como el parque Mercatello, el parque infantil Pinocho y los Jardines de Minerva. La costa de Salerno está salpicada de pueblos imperdibles. Amalfi, Positano, Maiori y Minori, Vietri sul Mare son sólo algunas de las localidades donde podrás disfrutar de un mar cristalino, vistas impresionantes y delicias culinarias. Otra parada obligatoria en la zona arqueológica de Paestum para descubrir los majestuosos templos griegos, perfectamente conservados. Los amantes del senderismo y la naturaleza no pueden dejar de estar encantados con el Senda de los diosesuna ruta panorámica de Agerola a Positano, y la belleza natural del Parque Nacional de Cilento, Vallo di Diano e Alburni.

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Atrani

Atrani: un pequeño pueblo encantador con corazón antiguo A menos de un kilómetro de Amalfi, la ubicación de Atrani lo convierte en un punto estratégico para explorar toda la Costa Amalfitana, de la que forma parte. Un mundo antiguo en miniatura, nos encontramos en el municipio italiano más pequeño por superficie, rico en historia que atestigua el paso de muchos pueblos por allí. Atrani, la única ciudad de la Costa Amalfitana que conserva el encantador ambiente de un pueblo pesquero del sur de Italia, caracterizada por su puñado de casitas que van subiendo por la colina desde la playa. Un lugar inspirador, tanto ayer como hoy El pueblo de Atrani tiene orígenes romanos, entonces se llamaba Atranum. Todo el mundo pasó por aquí: etruscos, griegos, normandos, suevos, franceses y españoles, atraídos por su posición de mirador sobre el mar, a lo largo del valle del río Dragone, con las altas e inexpugnables montañas a sus espaldas. El paisaje siempre ha sido el mismo y el panorama desde allí es uno de los más evocadores de la Costa. Puedes pasear lentamente por las estrechas callejuelas, los patios y las pasarelas protegidas por arcos, a lo largo de las subidas y bajadas de escalones que confluyen en el mar. Con eso es suficiente para descubrir los lugares más cargados de historia. Olvídate del coche y, si te apetece un paseo panorámico, puedes llegar a pie directamente desde Amalfi. Hay paz en este hueco natural de la Costa Amalfitana, protegido del ruido y del tráfico. Un café en la piazzetta Dirígete a la Plaza Umberto I, más conocida como la piazzetta, y siéntate a tomar un café expreso en este acogedor lugar, proyectado hacia el mar, ya que fue creado precisamente como amarre para los barcos en días de tormenta. Visita la iglesia de San Salvatore de' Bireto que domina la plaza: fue construida por primera vez en el año 1000, aunque hoy es puro estilo neoclásico. Aquí tenía lugar la investidura de los dogos de la República Marítima de Amalfi. Te sorprenderá la cantidad de pequeñas iglesias que alberga el pueblo. Asómate al interior para admirar sus pinturas y estatuas, sin que se te olviden la Iglesia del Carmine y la Iglesia de S. Michele Fuori le Mura, entre otras. En una trattoría Incluso los locales de restauración huelen a historia en Atrani y una parada gastronómica te reservará una auténtica experiencia gustativa dentro de un entorno apasionante. Siéntate en una mesa al aire libre, bajo las sombrillas o a la discreta luz de la iluminación nocturna. En algunas tabernas ponen mesas bajo los arcos que sirven de refugio a los pescadores y que también les sirven para guardar las redes. Si te encuentras por los alrededores en julio, vete a Atrani el día 22. En esta fecha se celebran las fiestas en honor a Santa María Magdalena y el plato típico de la celebración es el Sarchiapone: canelones hechos con tubos de calabaza, rellenos de carne picada, fritos y bañados en salsa de tomate. Atrani también cuenta con una larga tradición en la producción de pasta fresca. Ven a comerla aquí, aderezada con los productos del mar. A todas horas, incluso tras la comida, prueba el pasticciotto. Los habitantes de Campania afirman que el mejor es el de Atrani: una pasta desmenuzable, que en la versión local encierra un relleno de crema pastelera y guindas. Un chapuzón en la bahía Acantilados escarpados encierran una pequeña playa de arena mezclada con grava fina, en parte libre y en parte de pago, dividida en dos por el río Dragone. El mar es claro y tranquilo, entre verde y azul. Puedes ir nadando mientras miras hacia arriba para ver el pueblo con sus pequeñas casas de colores e iglesias; y más allá, las verdes montañas. También debes estar allí por la noche para ver salir a la pesca con faroles.
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Cetara, Costiera Amalfitana - Salerno, Campania

Cetara

En Cetara para vivir la encantadora atmósfera de un pueblo costero Con su pequeño puerto con los lampare que salen al atardecer, una playa tranquila bordeada por la antigua torre de defensa, casas de colores pastel e iglesias aferradas a la ladera. En la Costa de Amalfi, Cetara conserva intacta la autenticidad de un pueblo pesquero. Ideal para los amantes del mar, que también lo encontrarán en su plato: la especialidad local es la Colatura di Alici, una tradición que viene de lejos. Playas en secuencia directamente en el pueblo La Playa de la Marina se encuentra en el pueblo, protegida por la Torre Vicereale, un bastión angevino de defensa. Tiene una parte de arena y otra de guijarros y está rodeada de casitas rosas y amarillas y de pequeños lugares para un agradable descanso. Orientada al sureste, está siempre soleada, perfecta para un chapuzón fuera de temporada en los días suaves de otoño y primavera. En la Playa del Puerto, las corrientes especiales hacen que el agua sea cristalina. Sube a bordo de un gozzo para visitar la Playa della Collata, a la que sólo accede por mar, una pequeña bahía protegida envuelta en los aromas de la vegetación mediterránea; continúa en barco hasta la diminuta Playa degli Innamorati, reservada a unos pocos íntimos. Siguiendo con la navegación, hacia la costa este, se puede llegar a la Playa de la Campana con vista a dos chimeneas. Para los que buscan comodidad, en la playa de Lannio y en la playa de Tuoro Viejo pueden sentarse en una arena suave. Corso Garibaldi: la calle central del pueblo Después del mar, vale la pena dirigirse hacia Corso Garibaldi, la calle central de Cetara sobre la que encontramos los principales monumentos históricos, como la Iglesia de San Pietro Apostolo con su cúpula decorada con mayólica policromada. El paseo marítimo es más encantador durante las horas del atardecer, cuando el sol se esconde en el horizonte: el momento para tomar un aperitivo en uno de los muchos bares con mesas al aire libre desde donde admirar el espectáculo del anochecer. O simplemente descansar en una de las terrazas con vistas al mar, porque incluso las decenas de bancos son obras de fina artesanía: están hechos por maestros ceramistas, con composiciones que representan escenas de la vida y la pesca. Corso Garibaldi es también el lugar ideal para de compras desde boutiques hasta ateliers de cerámica y especialidades gastronomicas. La famosa Colatura di Alici di Cetara En Cetara el mar está lleno de peces y el propio nombre deriva de Cetaria: "pesquería de atún". Hoy día, los barcos salen a las aguas profundas del Mediterráneo en busca de atún rojo, mientras que la tradición de pescar anchoas sigue floreciendo. El procedimiento de la Colatura di Alici tiene raíces muy antiguas, que remontan a la época de los romanos, que elaboraban un producto similar llamado Garum. Los monjes cistercienses de Amalfi perfeccionaron la técnica: se sala el pescado y, tras la curación, se filtra el líquido, un método artesanal que se sigue utilizando hoy en día. La Colatura de Alici tiene un sabor intenso, que se puede disfrutar pidiendo un plato de espaguetis o linguini en los restaurantes del pueblo. Divinos en su sencillez, sin necesidad de condimentos más que una pizca de perejil y un buen aceite de oliva virgen extra. Senderismo entre los limoneros Cetara es un punto estratégico para las caminatas de distinta intensidad en altura. Un paseo de una hora por un hermoso sendero entre olivares, viñedos y limoneros en terrazas conduce a Punta Fuenti. Por el contrario, para los más voluntariosos, se necesitan casi 7 horas para recorrer los senderos desde Abbazia di Cava hasta Iaconti: te encontrarás en una cresta del monte Falerio antes de adentrarte en frondosos bosques. Si quieres hacer una excursión fuera de la ciudad, dirígete a Maiori: aquí comienza la Via dei Limoni, la antigua carretera que en 9 kilómetros conecta Maiori con Minori, ambos encantadores. Los agricultores pasaban por aquí e incluso hoy en día, durante el periodo de recolección entre la primavera y el verano, se los puede ver trabajando y atentos al transporte de los cítricos en mula. El cultivo de limones en la Costa de Amalfi es un verdadero arte.
Pueblos
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Positano

Vacaciones en Positano, donde vivir el encanto de la Costa Amalfitana Positano se encuentra al oeste del fascinante balcón natural sobre el mar Tirreno que es la Costa Amalfitana, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aquí reina el típico paisaje mediterráneo del sur de Italia, con casas blancas inclinadas hacia el mar y espléndidas playas, callejones que ofrecen todos los pequeños placeres de la vida: ritmo lento, refinadas boutiques, cafés y restaurantes en estos lugares guardianes de la historia. A descubrir las playas La playa de Marina Grande es la más famosa de Positano, con 400 metros de arena en la ensenada; podrás encontrarte cara a cara con personalidades que pasan por allí. El panorama y las instalaciones disponibles invitan a la ociosidad, pero una vez dejada la tumbona, merece la pena que te dirijas al embarcadero para navegar hasta el archipiélago de Li Galli: 3 islotes que son una reserva marina rodeada de aguas transparentes que, según la leyenda, están pobladas por sirenas. Se llega allí en botes hinflables o pequeñas embarcaciones. Íntima es la bahía que abraza la playa de Fornillo, de guijarros y grava, a la que se puede llegar a pie y que es un paraíso para el snorkel con sus magníficos fondos marinos. Si sigues andando puedes pasar unas horas tranquilas en la playa del Laurito, con sus acantilados escarpados y donde la naturaleza no tiene rival. La escarpada costa del Golfo de Positano está llena de barrancos sobre el mar turquesa. Súbete a un gozzo, su embarcación tradicional, y pide al barquero que te lleve a descubrir pequeñas playas en calas secretas, como La Porta, San Pietro Laurito y Arienzo. Muchos hoteles también cuentan con secciones de costa privada. Un trekking divino Puedes iniciar una ruta en los Montes Lattari, inmersa en la naturaleza. Se trata del Sentiero degli Dei (Camino de los Dioses), que durante muchos años fue el único enlace entre las ciudades de la Costa Amalfitana hasta que se construyó la carretera nacional. Al caminar, la Costa Amalfitana se abre ante ti desde lo alto y la vista se extiende hasta Capri los días claros. Atravesarás encinares y podrás saciar la sed en sus numerosos manantiales; te encontrarás con cuevas y precipicios que te van a dar vértigo, restos de pueblos rupestres, y la aguja calcárea Il Pistillo. Acércate al pueblo de Nocelle, donde podrás refrescarte antes de reanudar la marcha. Para los más entrenados y aventureros, un ramal del Camino de los Dioses conduce por un interminable tramo de escaleras a Cala Arienzo, a la que también se puede llegar sin esfuerzo por mar. Un lugar de vacaciones querido por los romanos Los patricios romanos llegaron a Positano y construyeron allí extraordinarias residencias de vacaciones. Hay muchas pruebas de su predilección por este lugar bendecido con un paisaje encantador y un clima suave durante todo el año, en el que la brisa marina mitiga el calor del verano. Puedes encontrar artefactos de los antiguos veraneantes en el Museo Arqueológico Romano - MAR, que alberga una parte de una villa del siglo I d.C. sumergida por la erupción del Vesubio y sacada a la superficie tras años de excavaciones arqueológicas. Estilo Positano Positano es un pueblo vertical, encaramado en una montaña que domina el mar. Adéntrate en el pueblo a través de sus numerosas escaleras y callejones y no te pierdas la visita a la iglesia de Santa Maria Assunta, a dos pasos de la playa de Marina Grande. Antaño era un monasterio benedictino, luego fue abandonado y remodelado a lo largo de los siglos, hoy ofrece el espectáculo arquitectónico de una fachada de piedra pálida y una cúpula de mayólica amarilla, verde y azul; en el interior, busca un precioso icono bizantino. La mayólica tiene una larga tradición en Positano y en los talleres del pueblo puedes comprar variados objetos de cerámica, desde platos hasta bisutería. Hay muchas boutiques que venden ropa refinada si quieres adaptarte al "estilo Positano": vestidos suaves y vaporosos, caftanes, ropa de colores claros, camisas y pantalones de lino y tejidos impalpables, así como los siempre presentes trajes de baño para él y para ella. En efecto, Positano ha visto florecer a lo largo de los siglos una tradición de tejedores, ahora reinterpretada en clave contemporánea y festiva. El estilo se complementa con chancletas, personalizadas por los artesanos. Después del mar, las delicias del pueblo Positano también es lujo y mundanidad y toda la zona ofrece innumerables clubes, restaurantes y bares. Para el entretenimiento nocturno, se puede elegir entre permanecer en los clubes aferrados a la roca en la parte alta del pueblo, con buenas vistas, o en los clubes de playa, donde aunque solo sea tomando un aperitivo al atardecer te supondrá una experiencia agradable. Siéntate en la terraza de un restaurante. Una buena opción es la sopa de mejillones o la ensalada de marisco al limón, los linguini con langostinos y el pescado frito. Entre los quesos de los Montes Lattari, el fior di latte, que también se pone en la pizza, se impone a todos los demás. Y si tus curiosidades gastronómicas no acaban ahí, infórmate sobre cómo apuntarse a las visitas temáticas: visitas a la producción del aceite de oliva entre los olivares y a las bodegas entre los viñedos.
La región

Mar de postal y sabores vertiginosos

El mar de la Costa Amalfitana y los Faraglioni de Capri, la alegría de vivir de Nápoles, los jardines de limoneros y naranjos en flor de Sorrento, la magnificencia del Palacio Real de Caserta, el encanto del pasado que vuelve en Paestum, Ercolano, Pompeya: ¿estás preparado para dejarte seducir por Campania?

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